
El Centro de Promoción de la Mujer “Gregoria Apaza” (CPMGA) congregó a autoridades, organizaciones sociales y culturales en un evento que se convirtió en un espacio de diálogo y reflexión colectiva, con la presentación del libro “Crónicas de Mujeres Alteñas: Autonomía Económica y Poder”. El lanzamiento, realizado en el Recreo “El Carmen” ante un público diverso de mujeres, autoridades municipales y actores sociales, culminó con un emotivo reconocimiento a las diez protagonistas.
Una historia alternativa para el bicentenario
La publicación del CPMGA se enmarca en el Bicentenario de Bolivia con el objetivo claro de ofrecer una narrativa histórica alternativa a los discursos tradicionales que se centran en gestas militares y figuras masculinas. El libro se asoma a la trayectoria vital de mujeres como Fermina Chambi, Soledad Chapetón y Betty Paz, visibilizando el aporte de quienes, “desde la cotidianidad y el esfuerzo colectivo, aportan a la construcción de nuestro país.”
Mónica Gutiérrez, directora del CPMGA, fue enfática al señalar que esta publicación es un acto de “merecida justicia histórica”. “Este libro habla de quienes, desde la cotidianidad y el esfuerzo colectivo, aportan a la construcción de nuestro país. Reconocerlas en el marco del Bicentenario no es un gesto accesorio o casual,” afirmó.
Gutiérrez subrayó la urgencia de llenar un vacío histórico: “La invisibilización de las mujeres en la historia no solo termina marginándolas a ellas, sino prolongando las injusticias, inequidades e iniquidades que nos afectan a todas y a todos. Este homenaje busca llenar ese vacío que se repite una y otra vez por efecto de la visión patriarcal de los sucesos del mundo.”
Lecciones de Resistencia y Autonomía Económica
Las protagonistas de las crónicas representan la diversidad social y cultural de El Alto. Con raíces aymaras, quechuas, mineras y campesinas, sus vidas son testimonio de una urbe proletaria, indígena, de emprendedoras y dirigentes construida a pulso.
El texto va más allá del esfuerzo individual; se centra en las lecciones colectivas que estas mujeres han ofrecido sobre cómo se construye autonomía económica y cómo se desafía el patriarcado. Sus historias evidencian que, a pesar de haber sufrido la violencia en sus múltiples expresiones —desde la doméstica hasta la política—, sus aportes no fueron anulados, sino engrandecidos.
“La manera en que han sabido resistir, organizarse y transformar la adversidad en autonomía económica y poder, ofrece una riqueza pedagógica incalculable,” concluyó la directora. “De sus trayectorias se desprenden enseñanzas sobre cómo las mujeres, incluso en condiciones adversas, logran afirmar sus derechos, sostener a sus familias, levantar organizaciones y construir una ciudad.”
La fuerza de la historia colectiva
El evento, que fortaleció el reconocimiento del protagonismo histórico y actual de las mujeres alteñas, contó con importantes reflexiones de las comentaristas.
Claudia Peña, directora del Servicio Estatal de Autonomías, destacó la pertenencia colectiva de estas historias: “A través de estas historias individuales, siempre hay una historia colectiva, que se llama junta vecinal, federación, partido político, organización social, sindicato. Y todas reivindican su origen, camino y trabajo colectivo.”
Por su parte, Paola Febrero, activista feminista alteña, visibilizó la lucha de mujeres que, ante la falta de acceso a la educación formal, convirtieron la calle en un espacio de disputa por los derechos. También resaltó el papel de las mujeres jefas de hogar, quienes han asumido el rol de proveedoras mediante el autoempleo y la organización gremial.
Reconocimiento simbólico y compromiso a futuro
El evento concluyó con la entrega de reconocimientos a las diez mujeres alteñas (Fermina Chambi, Antonia Rodríguez, Bertha Acarapi, María Cristina Soto, Ruth Ninavia, Soledad Chapetón, Mabel Monje, Fany Nina, María Luisa Vargas y Betty Paz) como símbolo de su trabajo y aporte al desarrollo de la ciudad. El libro es una puerta abierta, pues ellas representan a la “multitud de mujeres alteñas” cuyas historias merecen ser contadas.
Soledad Chapetón, exalcaldesa de El Alto, celebró el paso dado: “Hemos demostrado que el trabajo en equidad es fundamental, la participación de la mujer y del varón no puede ser privilegiada… La sociedad no sería nada sin las mujeres.”
Finalmente, Fany Nina, exdirigente sindical, expresó su compromiso: “Yo creo que este evento es un paso importante para enriquecer la democracia… Las mujeres estamos en los asuntos políticos, económicos, sociales del país, en la defensa de un arbolito, pero también en la defensa de propuestas. Las mujeres estamos preparadas para recibir cualquier desafío.”
Esta investigación fue posible con el apoyo de ASATA y la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo.